Cómo orar por los demás

Cuando oras por otras personas, ¿qué es lo que normalmente le pides a Dios? ¿Sanidad? ¿Algún ascenso profesional? ¿Ayuda económica? ¿Un buen matrimonio? ¿Protección? A primera vista, no hay nada malo con estos pedidos de oración. Sin embargo, hay cosas más importantes en la oración intercesora que nuestra comodidad. Hay cosas más importantes en la oración por otra persona que pedirle a Dios que la bendiga con cosas que faciliten su vida.

En Efesios 1:15-23, Pablo nos mostró otro aspecto de la oración por los demás creyentes. En su oración por los efesios no encontramos pedidos por un caballo y un carro nuevos, por una nueva casa, por un matrimonio perfecto, por un ascenso, o ni siquiera por sanidad de alguna enfermedad. Pablo pidió a Dios que les diera sabiduría espiritual y entendimiento para que pudieran ser llenos del conocimiento de Dios.

Pablo entendía un hecho fundamental acerca del conocimiento de Dios: el mismo nos transforma. El auténtico conocimiento de Dios transforma a una persona de manera espiritual (Juan 17:3), moral (Efesios 4:17-24) y emocional (Proverbios 28:1).

El apóstol prosiguió pidiéndole a Dios que iluminara los corazones de los creyentes para que éstos pudieran entender tres beneficios asombrosos que provenían de estar unidos a Jesús: su esperanza y victoria futuras, la verdad de que ellos son una herencia, y la increíble grandeza del poder de Dios arraigado en ellos. En pocas palabras, Pablo oró para que los creyentes pudieran saber con plenitud quiénes son ellos en Jesús.

¿De qué manera este tipo de oración sana un matrimonio roto, cura un cuerpo enfermo, restaura una carrera que no está dando resultado o ayuda a la indecisión? Ser lleno del conocimiento de Dios es tener una perspectiva eterna acerca de los problemas temporales. Si no obtengo el ascenso, si soy rechazado por alguien a quien amo, si Dios no sana mi cuerpo, o incluso si tengo que conseguir un empleo fuera de mi campo de estudios, sé que Dios me sigue amando. Sus planes para mí no son para dañarme, sino para darme un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).
Recuerda, la oración es más acerca de discernir la voluntad de Dios para nuestra vida que de obtener lo que queremos.  —MW

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