Guiños del cielo: la eternidad en el corazón del hombre

¿Has mirado un cielo estrellado durante la noche, en las afueras de las grandes ciudades, lejos de la polución? Hay momentos en que pareces poder tocarlas. ¿Has mirado la puesta del sol en el horizonte después de un día de verano, disfrutando de la brisa del mar? Es un instante inspirador.

En estos momentos, disfrutando de los placeres sencillos de la vida, es que ponemos todo en perspectiva: algo dentro de nosotros nos dice que hay algo más allá, hay más en esta vida de lo que los ojos pueden ver.

Salomón, uno de los hombres más sabios que existió, después de tener toda la riqueza y popularidad que uno puede querer o buscar en la vida dijo:

«Nada tiene sentido—dice el Maestro—, ¡ningún sentido en absoluto!».

¿Qué obtiene la gente con trabajar tanto bajo el sol? Las generaciones van y vienen, pero la tierra nunca cambia. El sol sale y se pone, y se apresura a dar toda la vuelta para volver a salir. El viento sopla hacia el sur y luego gira hacia el norte. Da vueltas y vueltas soplando en círculos. Los ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena. Luego el agua vuelve a los ríos y sale nuevamente al mar. Todo es tan tedioso, imposible de describir. No importa cuánto veamos, nunca quedamos satisfechos. No importa cuánto oigamos, nada nos tiene contentos.

La historia no hace más que repetirse; ya todo se hizo antes. No hay nada realmente nuevo bajo el sol. 10 A veces la gente dice: «¡Esto es algo nuevo!»; pero la verdad es que no lo es, nada es completamente nuevo. 11 Ninguno de nosotros recuerda lo que sucedió en el pasado, y las generaciones futuras tampoco recordarán lo que hacemos ahora.

Eclesiastés 1:2-9

En el cotidiano de la vida, en el ir y venir, cuantas veces nos encontramos como Salomón: cuestionando el significado y duración de esta vida. ¿Esto es todo lo que hay?

Hoy queremos enfocar en este pensamiento. Esta inquietud que llevas es algo que Dios ha puesto en tu corazón: Él sembró la eternidad en el corazón del hombre.

C.S. Lewis escribió: «Si encuentro dentro de mí un deseo que ninguna experiencia en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui hecho para otro mundo.»

¡Fuimos hechos para otro mundo! De esto hablaremos este mes. ¿Qué mundo es este?

ORACIÓN:

Señor, quiero llenar este hueco de mi corazón con tu presencia y tus promesas. Ayúdame en conocer más tu palabra y los grandes planes. que tienes para mí.

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