Promesa 9: Isaías 41:10 (ayuda)

Muchas veces salgo al mercado y pienso en traer solamente algunos ingredientes o productos. Empiezo a llenar el carrito y de repente me doy cuenta que no he traído el carrito de la compra, ni tengo bolsas para tanto. Me toca comprar nuevas bolsas y caminar a casa deseando tener ayuda.

Dios nos promete estar con nosotros todo el tiempo, y ser la ayuda necesaria para cada momento. Él no solo nos da las fuerzas para seguir adelante, sino también nos ayuda a llevar nuestra carga. Jesús ha dicho:

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:28-31

Hoy, demos nuestra carga a Jesús y tomemos de la suya.

Señor, ayúdame a llevar mi carga que se hace muy pesada. Tengo mucha tristeza y preocupación. Que me pueda acordar que tú estás a mi lado y preparado para ayudarme, y basta que te lo pida. Ayúdame a confiar en esta promesa.

Mara

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Promesa 8: Juan 14:27 (paz)

Imagínate estar sentada en una silla confortable, al lado de un riachuelo, con los ojos cerrados, al sonido de las aguas y de los pájaros, y el único disturbio es el sonido de las hojas cuando viene la brisa … ahhhh

Es una paz preciosa estar en la naturaleza virgen y disfrutar con todos los sentidos. ¿Es posible sentir paz durante momentos difíciles? Hoy me alegro en decirte que Dios nos promete una paz que no depende de las circunstancias.

Puede ser que estés pasando por una situación difícil de enfermedad, falta de trabajo o dificultades en la relaciones personales o familiares. No importa el tamaño del problema, si lo entregamos a Dios completamente, él nos promete llenar nuestro corazón de paz. No es la paz que sentimos como en el escenario idílico que he pintado a principio, sino una que no tiene explicación y es perfecta.

¿Quieres sentir esta paz ahora? Pídele a Jesús pues lo ha prometido.

Señor Jesús, mi corazón está roto por … Te pido que yo pueda experimentar esta paz aún que todo me invita a preocuparme, llenarme de ansiedad y estar triste. Te necesito, Señor. Hoy quiero probar de esta promesa maravillosa que tú nos has dado. En tu nombre, Jesús, amén.

Mara

Promesa 7: Salmos 107:9 (llenura)

Las promesas de Dios siempre vienen con instrucción de vida. En este versículo, puedes pensar que no hay instrucción, pero no es asi.

El Señor quiere y nos anima a estar siempre sedientos y hambrientos por Él. No es coincidencia que Jesús se refirió a sí mismo como el Pan y Agua de vida. Existe un momento en la vida del creyente en que se llena de este pan para ya no tener hambre y bebe de esta agua para ya no tener sed. Este es un momento único y determinante en la vida del que cree.

Sin embargo, una vez conoces el Señor y te llenas del pan y agua de vida, te das cuenta que Jesús es mayor de lo que le imaginabas. Cuanto más aprendes de Él, más quiere aprender. Es como ver el pico del iceberg. Por conocer nuestra limitación, Dios nos instruye en tener hambre y sed de Él, y promete irnos llenando poco a poco. Empezamos con una comida ligera hasta que lleguemos a un banquete en su presencia.

Hoy el Señor te invita:

A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

Isaías 55:1

No se dónde estás:

  1. vacía – necesitas a Jesús
  2. tienes a Jesús, pero no lo suficiente: los problemas de la vida te han hecho olvidarse de quién eres en Cristo.
  3. tienes mucho de Jesús, pero quieres más, buscar estar más y más llena del Señor.

Oremos por los 3 grupos de personas:

  1. Señor, quiero conocerte. No te tengo en mi vida pero quiero tenerte en mi corazón. Entra en mi vida, cambia mi manera de ser para agradarte mejor.
  2. Señor, perdón porque me he dejado llevar por las circunstancias y el peso del problema/pecado me hecho olvidarme que quién soy en ti. Hoy te doy espacio en mi vida para que me llenes de ti.
  3. Señor, gracias porque has sido fiel y has estado a mi lado dándome victorias y misericordias a cada mañana. Hoy vengo a pedirte que me llenes más y más de ti. Que las preocupaciones o pecados no tengan cabida en mi vida.

En el nombre de Jesús, Amén.

Mara

Promesa 6: Malaquías 3:10 (la provisión de Dios)

La crisis de Coronavirus está trayendo muchas dificultades a muchos países del mundo. La crisis financiera representa la falta de trabajo y, por consecuencia, falta de recursos para el hogar. Dios no es insensible a esta situación. Él te ve y sabe de lo que tienes falta.

Este versículo nos da la instrucción de que seamos generosos en cualquier situación. El «almacén del templo» puede ser la iglesia que frecuentas, pero también puede ser tu semejante que tenga una falta de algo que tú puedas suplir. Es tiempo de compartir, de dar, de ser generosos, con el mucho o poco que tengamos.

Acordémonos de la viuda en el templo, que delante de Jesús puso una pequeña moneda en el ofertorio. Jesús sabía que era mucho para ella. Él no ve la cantidad, sino el sacrificio. Hoy confía lo que tienes, mucho o poco, en las manos del Señor. Él nos promete «abrir las ventanas del cielo para derramar bendiciones a raudales». No tengas miedo de la crisis, ora al Señor, sé generosa, y espera en Él.

Señor, ayúdame a ser generosa con todo lo que me has dado. Ayúdame a ver la necesidad de otros. Confío que tú ves mi necesidad (de trabajo, comida, amistades, dinero) y me bendecirás a la medida que soy generosa con otros. En el nombre de Jesús. Amén

Mara

Promesa 5: Salmo 92:12 (crecimiento y florecimiento)

En estos días de confinamiento en casa,  he tenido la posibilidad de meditar más en la Palabra de Dios. Ha sido una calma en la cual las prisas se han detenido y he podido parar. Uno de estos días leyendo, me detuve en el Salmo 92 y vi que tenia algunos textos marcados entre ellos el versículo 12

El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano,

SALMO 92:12

Posteriormente leí un comentario al respecto. Pensando en lo que Dios quiere para mi vida, pude ver algunas cosas. La Palmera es el árbol nacional de mi país (Cuba). Es precioso ver como abundan a lo largo de toda la isla. La Palma es un árbol que crece desde 25 a 40 metros. Crece muy erguida y dentro de ella nace un tejido vivo protegido por una corteza que puede ser arrancada, herida, golpeada pero sigue creciendo y puede vivir hasta 200 años. Aunque el viento la doble, jamas se quiebra.

Tiene múltiplos usos desde medicinales, para comer, para hacer casas, algo muy común en los campos de Cuba. Ella no se marchita fácilmente, ni le entran insectos. Su fruto (el coco) es más dulce cuando ha alcanzado los 80 años, dando sus mejores frutos en la vejez.

Dios, en su Palabra, la Biblia, nos compara con muchas cosas y aquí vemos que dice “El justo florecerá como la palmera”.

¿Quién es el justo? Según el diccionario, es el integro, perfecto y recto. De ello podemos aprender, como la palmera que crece con su tejido vivo dentro y aunque su corteza pueda ser estropeada o golpeada ella sigue creciendo.

Nosotros aunque seamos maltratados, probados, zarandeados externamente, si nuestro interior está sano nada podrá detener nuestro crecimiento espiritual. Como toda de ella se usa, también nosotros debemos desear ser usados todos los días del año para hacer grandes o pequeñas cosas. Aunque nos llegue a faltar algo o llegue la escasez, no nos debilitemos y caigamos.

Sus frutos son más dulces cuando tiene 80 años. Me hace pensar que cuanto más avanzamos en nuestra vida, más dulzura podemos dar. Como mujeres cristianas, que bendición será ver que las personas disfruten de nuestra compañía por el sabor que damos.

Mi Oración: Señor Jesús, permite que pueda crecer bien alto y saludable espiritualmente, servirte como una palmera, que lo pueda hacer de muchas y variadas maneras, y sea mi vida tan dulce en mi vivir diario, que pueda derramar esa dulzura que me das por donde quiera que pase.

Dámaris

Promesa 4: Proverbios 1:7 (sabiduría)

Salomón hubiera podido pedir lo que fuera a Dios, pero pidió sabiduría. A Dios le agradó su petición, y con la sabiduría le dio riquezas y gloria. A Dios le agrada cuando buscamos la sabiduría.

Como todas las promesas, esta también viene con instrucción de vida: el temor del Señor, allí empieza la sabiduría. Cuando se dice temor, no queremos decir miedo. El temor a Dios es un respecto y devoción a Dios, un respecto profundo por sus caminos y manera de actuar. Con esta actitud de corazón empezaremos a alcanzar la sabiduría.

Este versículo va lado a lado con el siguiente:

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Santiago 1:5

Hoy oremos que el Señor nos de la sabiduría necesaria para actuar en las diferentes circunstancias que afrontamos.

Señor, venimos a ti para pedirte que nos enseñe a temerte, dándote toda nuestra adoración y devoción. Que nuestro corazón pueda aprender a respetarte como Dios único y que allí encontremos la sabiduría para las decisiones de la vida. Dame sabiduría, Señor, quiero honrarte con mis decisiones. En el hombre de Jesús.

Mara

Promesa 3: Isaías 40:31 (fuerza)

Las águilas son majestuosas. Sus vuelos son siempre un espectáculo. Muchos no saben que a mitad de su existencia, ellas pasan por un momento difícil cuando tienen que decidir entre la renovación o la muerte. Se retiran al alto de una montaña donde durante 5 meses pasan por un tiempo de dolor y renovación de su pico, uñas y plumas. Después de este tiempo tienen la mejor etapa de sus vidas.

Como las águilas, tenemos diferentes fases en nuestras vidas:

  1. hay momentos en que debemos parar un poco y revisar nuestros objetivos y deseos
  2. hay momentos para descansar y buscan oír la voz de Dios
  3. hay momentos para alzar vuelo por nuevos cielos

Dios nos promete fuerzas como las águilas, nos promete estar a nuestro lado mientras decidimos nuevos rumbos, y mientras nos quedamos en su presencia esperando su renovación en nuestras vidas.

Señor, gracias por esta preciosa promesa que contigo tendré mis fuerzas renovadas. Gracias porque puedo contar contigo en medio a las pruebas, pues tú estás cambiando rumbos y dándome nuevas esperanzas. Señor, dame lo que necesito para afrontar lo que tengo delante de mí hoy. Toma mi vida y renueva mis fuerzas. En el nombre de Jesús.

Mara

Promesa 2: Isaías 49:25 (la salvación de nuestros hijos)

Como es difícil entender que pueda tener paz y alegría en las pruebas. Pero , es totalmente posible para aquellos que en Cristo están.  És en las pruebas que Dios nos hace más dependientes de Él, nos moldea y nos transforma.

Hace un mes, en medio a la pandemia, pasamos por una dura prueba con nuestro hijo que vive en Alemania. Le diagnosticaron un tumor en la tiroides y tuvo que ser intervenido. Fueron momentos difíciles, pero tanto mi hijo como nosotros nos mantuvimos seguros y en paz, en la paz que solamente Dios puede traer. No hubiéramos podido pasar por todo que tuvimos que pasar sin la fé y la suficiencia en Cristo.

En el medio de esta prueba, Dios ha salvado nuestro hijo ¡fisicamente y espiritualmente!

Mis queridas, Dios gobierna todo, mismo en el caos. Él derrumba para construir. Él añade cosas que jamás serian posible sin el paso por las pruebas. Debemos agradecer a Dios en las adversidades y sufrimiento  porque su propósito en nosotras es grande, tenemos que perseverar. Dios ha traído la prueba y en ella nos fortaleció como familia. Há dado a mi hijo la salvación en Cristo. Hoy podemos agradecer el pasar por el sufrimiento porque Dios es bueno y misericordioso. Cuando no se entiende la razón de las pruebas, confía en el Señor. Él sabe lo que es mejor para nosotras. Si la tristeza llegar, recuerde que Dios es tan sabio y hará en tu vida lo mejor, Él  te guía, como ha hecho en mí familia. Confía, espera, prospera y alégrese orando a Dios nuestro Padre! Cuando todo parecer sin solución confía en las promesas del Señor. Él es fiel y justo.

Oración: Señor,  eres Dios de promesa, Dios que trae paz en el medio de las pruebas de la vida. Te agradecemos por ellas porque a través de ellas podemos acercarnos más a ti, confiar y saber que eres suficiente. Perdona nuestra falta de fé cuando atravesamos diversidades, ayúdanos a ser mujeres firmadas en tus promesas, perseverantes en la oración . Llena nuestros corazones con la alegría que Jesús nos da para superar toda y cualquier circunstancia que afrontemos. En nombre de Jesús, oramos , amén!

Promesas

Hace un cierto tiempo, he estado fijándome en las promesas del Señor. Son tan vastas y tan abarcadoras.

Al leerlas me he dado cuenta que cada promesa viene acompañada con una instrucción. Es como el padre que le promete un helado cuando el niño acabe con todos los deberes. Creo que Dios se da cuenta que si nos «ofrece el helado» nos esforzaremos más en los deberes.

Como un Padre Amoroso, Dios quiere lo mejor para nosotros. Él sabe que las buenas costumbres, fomentadas por tales condiciones, nos harán más felices, y encima, recibiremos su promesa.

Queremos que en estos días venideros, hagamos cambios en nuestras vidas, para orar y recibir las preciosas promesas de Dios. Que nuestro caminar pueda ser irreprochable y que alcancemos lo que Dios nos ha prometido.

¿Estás lista para esta aventura?

Mara