
Este es un concepto bíblico que va totalmente contra-corriente en el mundo de hoy: todo tiene su precio: si te hago algo, espero algo de vuelta.
Encontrar el favor es que la gente te quiera por lo que eres y no por lo que puedas hacer por ellas. Es un «querer» gratuito. La Biblia promete que recibiremos el favor de Dios y de los hombres si seguimos sus caminos.
Esto oramos por nuestros hijos. Que al encontrar nuevos amigos, profesores y jefes, encuentren el favor. Que se note que son niños/jóvenes comprometidos con algo que va más allá de se apariencia física y talentos. Que el Señor les infunda un carácter admirable, y que por su vez, puedan extender este favor a otros.
Proverbios 3: 1-4
Hijo mío, no te olvides de mi ley,
Y tu corazón guarde mis mandamientos;
Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Atalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;
Y hallarás gracia y buena opinión (el favor)
Ante los ojos de Dios y de los hombres.








