Promesa 15: Isaías 25:1 (esperanza y provisión en la espera)

Hoy leemos un texto de Nuestro Pan Diario

Desde que tuvo cáncer hace varios años, Ruth no ha podido comer, beber ni tragar bien. También ha perdido gran parte de su fuerza física; y numerosas cirugías y tratamientos la han dejado solo una sombra de lo que solía ser.

No obstante, Ruth todavía puede alabar a Dios; su fe sigue fuerte, y su gozo es contagioso. Se apoya en Dios todos los días y se aferra a la esperanza de que, un día, se recuperará completamente. Ora por sanarse, y confía en que Dios le responderá… tarde o temprano. ¡Qué fe tan asombrosa!

Ruth explica que lo que mantiene fuerte su fe es la seguridad de que Dios no solo cumplirá su promesa a su tiempo, sino que también la sostiene hasta que llegue ese momento. Es la misma esperanza que tenía el pueblo de Dios en que Él completaría sus planes (Isaías 25:1), lo libraría de sus enemigos (v. 2), secaría sus lágrimas y «[destruiría] a la muerte para siempre» (v. 8). Mientras tanto, era su fortaleza y refugio (v. 4). Los consoló en sus dificultades, les dio fuerzas para resistir y les aseguró que estaba con ellos.

Esta es la doble promesa que tenemos: la esperanza de ser un día liberados y la provisión de consuelo, fortaleza y refugio a lo largo de nuestras vidas.

De:  Leslie Koh

Promesa 14: Lucas 1:50 (bendición sobre generaciones venideras)

Nunca cesemos de orar por nuestros hijos, nietos, bisnietos y todas las siguientes generaciones hasta que Cristo venga por su iglesia.

El Señor nos ha muchas promesas sobre las generaciones posteriores al justo. Podemos confiar que Dios es fiel y lo hará. Puede que hoy no lo puedas ver, pero mira con los ojos de la fe, confiadas en lo que Dios ha dicho:

Poderosa en la tierra será su descendencia; la generación de los rectos será bendita.

Salmo 112:2

Proclamemos con nuestras palabras, vivamos por fe y no por vistas. Hoy, nuestros hijos pueden estar perdidos, pero fiel es Dios para salvarles por amor a Su Palabra. Continúa firme, orando por todos que vendrán después de ti, vive una vida piadosa, sé ejemplo y espera. Dios salvará a tus hijos, y tu descendencia será bendita.

Señor, oro por mis hijos. Que te conozcan como Salvador y Padre. Que puedan amarte y servirte hasta que tú vengas. Que tu bendición pueda estar con mi familia. Guárdanos de los ataques de nuestro enemigo que anda como una león devorador. Sabemos que él viene a matar, robar y destruir. Nosotros proclamamos palabras de vida, restitución y edificación. De ti viene todo lo que es bueno y clamamos por tus beneficios sobre mi familia presente y descendientes. En tu nombre oro, Jesús.

Mara

Promesa 13: Génesis 50:20 (vindicación)

Acabo de hacer un curso en que estudiamos la vida de José de Egipto. Es una historia fascinante con muchos altos y bajos. Él pasó por momentos muy difíciles, donde su fe fue probada. Él se mantuvo fiel al Señor en su fe y carácter.

Los caminos del Señor son superiores a los nuestros y muchos de ellos, no los podemos entender en momentos dados. Sin embargo, la vindicación de las causas injustas es patente en la vida del cristiano fiel. Puede ser que estemos atribulados por lo que nos han hecho. Hay momentos de mucho dolor. El Señor ve todo y ama la justicia, pues es su esencia. En tiempo oportuno, vindicará tu causa.

Tú has defendido, oh Señor, la causa de mi alma, tú has redimido mi vida.

Lamentaciones 3:58

Señor, ayúdame a esperar en ti con paciencia. Mientras espero, quiero tener fe y mantener un carácter íntegro, como José. No puedo hacerlo sola, te necesito. Toma mi causa en tus manos, manifiesta tu justicia. En el nombre de Jesús. Amén.

Mara

Promesa 12: Salmo 34:8 (compañía)

Amigos verdaderos, el tesoro más deseado en esta era en que vivimos. Muchos se sienten solos pues no tienes mucha familia y no han encontrado personas que verdaderamente le aprecien. Creo que la depresión es el mal de siglo, y cuanto de eso podría ser evitado si la gente de sintiera amada de verdad.

Dios sabe de esta necesidad que todas tenemos: necesitamos sentirnos acompañadas, en especial cuando pasamos por momentos difíciles. En este versículo vemos que los ángeles están, al mando de Dios, acampados al nuestro alrededor, para defendernos y librarnos del mal.

Jesús también prometió:

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Mateo 28:20

Disfrutemos más de la vida, con este pensamiento en mente: Dios está con nosotros todo el tiempo y envía sus ángeles para ayudarnos en los momentos más difíciles.

Jesús, gracias por tu presencia en mi vida. Tú eres mi mejor amigo y auxilio bien presente en tiempo de angustia. Gracias que me amas más que cualquier amigo que pueda tener. Tú me amas aún más que mi padre y madre. Que en los momentos difíciles yo pueda sentir tu presencia. Te necesito.

Mara

Promesa 11: 2 Corintios 9:6-8 (recompensas)

Para mejor entender este versículo, tenemos que leer un poco el contexto:

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

2 Corintios 9:6-8

El Señor es siempre fiel. Un gran líder cristiano, pastor de la iglesia dónde conocí a Cristo, decía que el ordenador (la calculadora) de Dios está rota. Eso se explica con el hecho de que damos pero recibimos muchos más.

El dar de nuestros bolsillos es muy respectable y necesario, pero podemos dar también de nuestro tiempo, de nuestra amistad, de nuestra sabiduría, de todos nuestros recursos.

Dios nos promete recompensarnos con creces. Podemos comprobarlo en este otro versículo:

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

Lucas 6:38

Lo que tenemos que vigilar en nuestro corazón es que lo hagamos de corazón y con alegría. Cuando esto es una realidad, podrás comprobar la generosidad de Dios pues recibiremos muchos más de lo que damos.

Señor, ayúdame a ser generosa con todos mis recursos. Que yo pueda buscar maneras para ayudar a la gente en todas las areas en que pueda. Quiero probar de tu bondad y así poder ser aún más generosa. Abre caminos en mi necesidad. Te adoraré por siempre. En el nombre de Jesús.

Mara

Promesa 10: Juan 14:2 (la eternidad)

En estos meses, mientras hemos enfrentado la pandemia del Coronavirus, esta promesa estuvo en mi mente continuadamente. No podía dejar de pensar en como el mundo está en una carrera hacia a un futuro incierto.

La promesa que de Cristo nos está preparando un lugar es verdadera, no llegaremos allí hasta que Él venga a buscar su iglesia, pero cuando aceptamos vivir por Él, nos llena de paz y seguridad a través de Su Espíritu Santo. He estado estudiando mucho a cerca de nuestro futuro eterno. Las profecías cumplidas y por cumplir son fantásticas y nos dan mucha esperanza y gozo.

Hoy, pasemos un tiempo reflexionando a cerca de el maravilloso futuro que Dios tiene para nosotros, los que seguimos y vivimos por Cristo. Infelizmente el reverso también es real, los que no Le siguen también tienen un futuro prometido. Jesús ha hablado más del infierno de que del cielo.

Hoy es momento de decidir seguirle y garantizarte un futuro glorioso con Cristo. Puedes orar así:

Jesús, ven a vivir en mi vida. Te doy me corazón. Me arrepiento de mi pecado, y te pido que pueda vivir en victoria de hoy adelante. Toma mi vida. En tu nombre, Amén.

O puedes agradecerle por su maravillosa promesa, en caso que ya le conozca.

Gracias, Señor por el futuro maravilloso que tienes preparado para mí. Ayúdame a mantener esta preciosa promesa en mi mente, en especial, en estos momentos difíciles que estamos viviendo. En el nombre de Jesús. Amén.

Mara

Promesa 9: Isaías 41:10 (ayuda)

Muchas veces salgo al mercado y pienso en traer solamente algunos ingredientes o productos. Empiezo a llenar el carrito y de repente me doy cuenta que no he traído el carrito de la compra, ni tengo bolsas para tanto. Me toca comprar nuevas bolsas y caminar a casa deseando tener ayuda.

Dios nos promete estar con nosotros todo el tiempo, y ser la ayuda necesaria para cada momento. Él no solo nos da las fuerzas para seguir adelante, sino también nos ayuda a llevar nuestra carga. Jesús ha dicho:

28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:28-31

Hoy, demos nuestra carga a Jesús y tomemos de la suya.

Señor, ayúdame a llevar mi carga que se hace muy pesada. Tengo mucha tristeza y preocupación. Que me pueda acordar que tú estás a mi lado y preparado para ayudarme, y basta que te lo pida. Ayúdame a confiar en esta promesa.

Mara

Promesa 8: Juan 14:27 (paz)

Imagínate estar sentada en una silla confortable, al lado de un riachuelo, con los ojos cerrados, al sonido de las aguas y de los pájaros, y el único disturbio es el sonido de las hojas cuando viene la brisa … ahhhh

Es una paz preciosa estar en la naturaleza virgen y disfrutar con todos los sentidos. ¿Es posible sentir paz durante momentos difíciles? Hoy me alegro en decirte que Dios nos promete una paz que no depende de las circunstancias.

Puede ser que estés pasando por una situación difícil de enfermedad, falta de trabajo o dificultades en la relaciones personales o familiares. No importa el tamaño del problema, si lo entregamos a Dios completamente, él nos promete llenar nuestro corazón de paz. No es la paz que sentimos como en el escenario idílico que he pintado a principio, sino una que no tiene explicación y es perfecta.

¿Quieres sentir esta paz ahora? Pídele a Jesús pues lo ha prometido.

Señor Jesús, mi corazón está roto por … Te pido que yo pueda experimentar esta paz aún que todo me invita a preocuparme, llenarme de ansiedad y estar triste. Te necesito, Señor. Hoy quiero probar de esta promesa maravillosa que tú nos has dado. En tu nombre, Jesús, amén.

Mara

Promesa 7: Salmos 107:9 (llenura)

Las promesas de Dios siempre vienen con instrucción de vida. En este versículo, puedes pensar que no hay instrucción, pero no es asi.

El Señor quiere y nos anima a estar siempre sedientos y hambrientos por Él. No es coincidencia que Jesús se refirió a sí mismo como el Pan y Agua de vida. Existe un momento en la vida del creyente en que se llena de este pan para ya no tener hambre y bebe de esta agua para ya no tener sed. Este es un momento único y determinante en la vida del que cree.

Sin embargo, una vez conoces el Señor y te llenas del pan y agua de vida, te das cuenta que Jesús es mayor de lo que le imaginabas. Cuanto más aprendes de Él, más quiere aprender. Es como ver el pico del iceberg. Por conocer nuestra limitación, Dios nos instruye en tener hambre y sed de Él, y promete irnos llenando poco a poco. Empezamos con una comida ligera hasta que lleguemos a un banquete en su presencia.

Hoy el Señor te invita:

A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

Isaías 55:1

No se dónde estás:

  1. vacía – necesitas a Jesús
  2. tienes a Jesús, pero no lo suficiente: los problemas de la vida te han hecho olvidarse de quién eres en Cristo.
  3. tienes mucho de Jesús, pero quieres más, buscar estar más y más llena del Señor.

Oremos por los 3 grupos de personas:

  1. Señor, quiero conocerte. No te tengo en mi vida pero quiero tenerte en mi corazón. Entra en mi vida, cambia mi manera de ser para agradarte mejor.
  2. Señor, perdón porque me he dejado llevar por las circunstancias y el peso del problema/pecado me hecho olvidarme que quién soy en ti. Hoy te doy espacio en mi vida para que me llenes de ti.
  3. Señor, gracias porque has sido fiel y has estado a mi lado dándome victorias y misericordias a cada mañana. Hoy vengo a pedirte que me llenes más y más de ti. Que las preocupaciones o pecados no tengan cabida en mi vida.

En el nombre de Jesús, Amén.

Mara

Promesa 6: Malaquías 3:10 (la provisión de Dios)

La crisis de Coronavirus está trayendo muchas dificultades a muchos países del mundo. La crisis financiera representa la falta de trabajo y, por consecuencia, falta de recursos para el hogar. Dios no es insensible a esta situación. Él te ve y sabe de lo que tienes falta.

Este versículo nos da la instrucción de que seamos generosos en cualquier situación. El «almacén del templo» puede ser la iglesia que frecuentas, pero también puede ser tu semejante que tenga una falta de algo que tú puedas suplir. Es tiempo de compartir, de dar, de ser generosos, con el mucho o poco que tengamos.

Acordémonos de la viuda en el templo, que delante de Jesús puso una pequeña moneda en el ofertorio. Jesús sabía que era mucho para ella. Él no ve la cantidad, sino el sacrificio. Hoy confía lo que tienes, mucho o poco, en las manos del Señor. Él nos promete «abrir las ventanas del cielo para derramar bendiciones a raudales». No tengas miedo de la crisis, ora al Señor, sé generosa, y espera en Él.

Señor, ayúdame a ser generosa con todo lo que me has dado. Ayúdame a ver la necesidad de otros. Confío que tú ves mi necesidad (de trabajo, comida, amistades, dinero) y me bendecirás a la medida que soy generosa con otros. En el nombre de Jesús. Amén

Mara