Guiños del cielo: ¿Y qué de esta preciosa tierra?

Empiezo

Este fin de semana, contaremos con esta única publicación, porque creo que os presento mucho material para digerir, evaluar, pensar y quizás soñar.

Empiezo son una frase mencionada por el autor:

Dios hará de la nueva tierra su morada … El cielo y la tierra ya no estarán separados, sino que serán uno. Pero dejar a la nueva tierra afuera de consideración cuando pensamos en el estado final de los creyentes es empobrecer grandemente la enseñanza bíblica sobre la vida venidera.

Anthony Hoekema

Se dice, con verdad, que todo será tan maravilloso que no se podrá describir. Creo que esto es verídico pues Dios no hace nada por la mitad. Sus obras son completas y maravillosas siempre. Puede que por miedo de pensar y llegar a conclusiones equivocadas dejamos de «soñar» con este maravilloso futuro que Dios tiene para nosotros.

Nuestro destino es un destino terrenal: Una Nueva Tierra, una tierra redimida y transfigurada. Una tierra vuelta a reunir con el Cielo, pero de todos los modos, una tierra.

Paul Marshall

A menudo, como cristianos, pensamos en la fatalidad de Adán y Eva. ¿Por qué lo estropearon todo? Algo dentro de nosotros extraña el Edén, una tierra perfecta, sin manchas, sin pecado, donde vivieron en perfecta harmonía con con el Creador. Vivimos hoy entre en el Edén y la Nueva Tierra: un lugar manchado y estropeado por el pecado. En Apocalipsis 21 vemos que la Nueva Jerusalén bajará a este nuevo lugar, la Nueva Tierra, solamente entonces estaremos en nuestro verdadero hogar eterno.

El autor (Libro El Cielo, Randy Alcorn) menciona varias inferencias en cuanto al cielo. Cuando las ponemos juntas podemos tener una image (aún que va a ser tremendamente inferior a la maravillosa realidad:

  1. El Cielo es una ciudad (Hebreos 11:10 – 13:14). No hace falta imaginar mucho, la gran mayoría de nosotros vivimos en un ciudad y podemos imaginar el ir y venir de la gente, actividades, risas (porque ya no habrá sufrimiento), edificios, cultura, arte, música, atletismo, etc
  2. El Cielo también es descrito como un país, una patria (Hebreus 11:16). Sabemos que los países tienen territorios, gobernantes, orgullo de identidad, diversidad étnica, variedad geográfica, etc.

La naturaleza presente: ríos, flores, plantas, montañas – podrá perfectamente ser parte de una Nueva Tierra, con lugares para pasear, aventurarse, disfrutar al máximo, etc. Si leemos Apocalipsis 21-22, leeremos sobre mucho de eso, considerando que al escribirlo, Juan, trataba de explicar algo que quizás no había personalmente vivido. Aún así se mencionan muros, edificios, ríos, agua, arboles, calles, frutos, etc.

Para disfrutar de todo eso, tendremos cuerpos reales, resucitados (1 Cor. 15:40-44). También podemos imaginar pensando en el cuerpo de Cristo resucitado que continuaba disfrutando de la buena comida junto a sus mejores amigos. Se habla que serviremos en la nueva tierra (Apoc. 22:3). Sabemos cómo utilizar nuestro cuerpo para trabajar, pero eso sí, haciendo aquello para lo que hemos sido creados con nuestras habilidades a tope.

Concluyo con otra cita:

Este mundo es nuestro hogar, fuimos hechos para vivir aquí, ha sido devastado por el pecado, pero Dios planea arreglarlo. Por lo tanto, esperamos con gozo los cuerpos nuevos restaurados y vivir en un cielo y tierra recientemente restaurados. Podemos amar este mundo (físico) porque es de Dios y será sanado, llegando a ser finalmente lo que Dios quiso que fuera a principio.

Paul Marshall

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Guiños del Cielo: ¿Recordaremos nuestra vida en la tierra?

Quisiera acordaros que de momento estamos hablando del Cielo Presente – es más que probable que mucho de esta realidad también lo será en nuestra morada eterna: Los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra.

Miremos este texto bíblico:

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Apocalipsis 6:9-11

Este es un evento en el fin de los tiempos, en el cielo. En esta escena podemos observar muchas características de la vida en el cielo:

1- murieron y fueron trasladadas sabiendo que murieron por la causa de Cristo

2- tenían memoria de los acontecimientos, aún los más difíciles, como sus propias muertes

3- se nota una capacidad de razonamiento pues piden justicia

4- hay una relación de Dios con sus hijos que les contesta, esto también muestra la capacidad de aprender.

5- sus pasados no fueron olvidados, son las mismas personas, no se olvidaron de su historia (La Biblia también dice que seremos consolados y Jesús enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos – así que asumimos que sea el caso con estas personas).

6- podían gritar a gran voz: en harmonía

7- pueden conocer acontecimientos en el mundo, puede ser que pueden saber todo o se les es permitido saber parte de los acontecimientos.

8- se nota la idea de tiempo – la espera

Leyendo acerca de todo eso, me pongo a imaginar cómo Dios disfruta de escucharnos, aún hoy desde la tierra. Ninguna oración va al vacío. A parte, observando estas características, me ha dado mucha alegría sabiendo que mi vida no termina aquí, hay mucho más que vivir, nuevas experiencias, nuevos aprendizajes, etc. Un nuevo mundo nos espera viviendo la vida pero en su plenitud, como Dios lo tenía planeado en el principio. ¡Lo mejor está por venir!

Señor, gracias por este texto que nos llena de esperanza y alegría al conocer lo que está por venir. Gracias por todo lo que tienes planeado para mi futuro, tu planes son tan más grandes y inexplicables para nuestra mente finita, pero creemos y lo esperamos con alegría. En el nombre de Jesús.

Guiños del cielo: ¿Permaneceremos conscientes después de la muerte?

Me remito a un texto del libro El Cielo, que lo explica maravillosamente.

«Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio – Eclesiastés 12:7. En la muerte, el espíritu humano va la Cielo o al Infierno. Cristo describió a Lázaro y al hombre rico conscientes en el cielo y en el infierno inmediatamente después que murieron (Lucas 26:22-31). Jesús le dijo al ladrón en la cruz: «Hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43). El apóstol Pablo dijo que morir era estar con Cristo (Filipenses 1:23), y que estar ausentes del cuerpo es estar presente en el Señor (2 Corintios 5:8). Después de su muerte, los mártires son descritos en el Cielo, clamando a Dios para traer justicia en la Tierra (Apocalipsis 6:9-11).

Estos pasajes dejan claro que no existe cosa tal como «una alma que duerme», o un largo período de inconsciencia entre la vida en la Tierra y la vida en el Cielo. La frase «los que duermen» (1 Tes. 4:13 y otros pasajes similares) es un eufemismo para la muerte que describe la apariencia exterior del cuerpo. La partida del espíritu del cuerpo termina nuestra existencia en la Tierra. Nuestra parte física duerme hasta la resurrección, mientras que nuestra parte espiritual se traslada a una existencia consciente en el Cielo (Daniel 12:2-3. 2 Cor. 5:8)»

El Cielo, Randy Alcorn

Con esto texto queda muy claro un cambio de estado, pero nuestro espíritu, alma y consciencia continúan experimentando los resultados de nuestra elección de vida:

  1. Seguir a Cristo – Cielo
  2. Denegar o Ignorar a Cristo – Infierno

No existe una desaparición ni momentánea de quienes somos, aún que creo que los que NO se deciden por Cristo, desearían tener esta posibilidad no disponible.

Gracias, Jesús, por prover el Camino para pasar la eternidad en el cielo. Gracias por tu gran provisión. Hoy oramos por todos que que han llegado a tomar la decisión por Cristo todavía, que hoy sea el día de abrir sus corazones para tu amor, salvación, y la eternidad maravillosa a tu lado. En tu nombre.

Guiños del cielo: ¿Dónde vamos inmediatamente al morir?

De ahora adelante hablaremos a las creyentes, o sea, a las que han aceptado el regalo de salvación ofrecido a nosotras todas a través de la muerte de Cristo. Si todavía no lo has hecho, sugiero leer la publicación de ayer donde explicamos en detalles el Plan de Dios y lo que debemos hacer a respecto.

Dicho esto, hablamos a ti que sabes que vas a cielo, o sea, pasarás la eternidad con Cristo. Para explicar lo que sucede en el día de hoy a los que mueren, es necesario hablar un poco de Escatología, o sea, el estudio del fin de los tiempos. Jesús un día volverá a buscarnos, los que estén vivos en aquel momento, serán arrebatados en vida y los que hayan muerto, sus cuerpos resucitarán. PERO, mientras no llegue este día, ¿a dónde están estas personas?

Hoy hablaremos del Presente Cielo. Un día todos estaremos juntos con Cristo en «Los Nuevos Cielos y La Nueva Tierra», el Cielo al que nos referimos a menudo. Sin embargo hay un Cielo Presente, donde se encuentran los salvos en Cristo que ya han muerto. Pablo menciona en la Biblia:

 

Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.

Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

(porque por fe andamos, no por vista);

pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.

ero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

2 Corintios 5:5-9

Estar ausentes de este cuerpo es ir directamente a la presencia de Jesús en este maravilloso lugar, que es el cielo presente y temporal. No se sabe exactamente si recibimos un cuerpo temporal o si es totalmente espiritual. Lo único que debemos saber es que es real, lo más real que jamás haya experimentado porque estarás en la presencia de Jesús. Tú conscientemente sabrás lo que estás viviendo, no te olvidarás de quien eres o te transformarás en un angel.

En resumen, serás quien eres en un cuerpo temporal o espiritual, en la presencia de Jesús, esperando los eventos del fin descriptos en el libro de Apocalipsis. Así que lo que hoy, lo que queremos dejar claro, es que este Cielo, también referido por Pablo como El Tercel Cielo, no es nuestro destino final, pero a la vez, es un lugar mucho mejor de lo que vivimos en la tierra. Es algo preparado por Jesús: en la casa de mi Padre hay muchas moradas. Con esto estamos seguros que esta espera por nuestro lugar eterno es más allá de lo que que podemos imaginar, sencillamente maravilloso.

Espero que estas palabras te puedan traer consuelo al pensar en seres queridos que se hayan ido o en tu propia muerte. No temas, Jesús te espera de brazos abiertos. Los creyentes nunca estaremos solos y esta idea nos permite tener paz y disfrutar de algo precioso que esta por venir, empezando a vivir este cielo ahora mismo. Ni la muerte nos puede separar de Su gran amor.

Señor, Gracias por cuidarnos tan bien y nunca desampararnos. Cuando te conocemos personalmente, a partir de allí ya no estamos solos. Tú nos acompaña hasta la muerta y más allá. Gracias, en tu nombre, Amén.

Guiños del cielo: ¿Es el cielo el destino automático después de la muerte?

Hay muchas historias y leyendas acerca del cielo. Casi queda la idea de que al morir, sea quién sea, el destino final es el cielo. Eso no es lo que nos enseña la Biblia.

He encontrado este artículo que nos puede ayudar mucho en entender esta dinámica cielo/infierno:

La cruda realidad es que no todos podremos entrar al reino de los cielos. 

El cielo no es el destino final de todos aquellos que mueren. A pesar de esto, una gran cantidad de personas creen que pasarán a morar eternamente junto a Dios una vez que partan de esta tierra independientemente de si le aceptaron o no. 

El optimismo de estas personas es bueno, pero la realidad es otra. Debemos recordar lo que el Señor Jesús dijo en Mateo 7:13-14 “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” 

El infierno es nuestro destino por defecto de acuerdo a lo que nos enseña la Biblia. Sin embargo, Jesús cambió esta realidad dándonos la solución a ese problema y cambiando radicalmente nuestro destino. 

Una vez que le entregamos por completo nuestro corazón al Señor, y le pedimos que perdone todos nuestros pecados, podemos formalizar nuestra real entrada al reino de los cielos y venimos a ser llamados hijos de Dios, verdaderos cristianos. 

El ser bueno no es suficiente. 

Comúnmente se asume en nuestra sociedad que, siempre y cuando lleves una buena vida y seas una buena persona, esto será más que suficiente para ganar tu entrada al cielo; sostienen que, aunque algunas personas “malas” merecen ser castigados, la gran mayoría son buenas personas que “merecen ir al cielo”. 

Haciendo esto estamos diciendo que la entrada al cielo se gana en base a nuestros méritos, a lo que podemos hacer por nosotros mismos, y no por pura y simple gracia de Dios, contradiciendo completamente lo que dice en Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” 

Solo por la inmensa gracia de Dios es que podemos ser salvos. No hay ninguna buena obra que podamos hacer que nos haga ganar la entrada al cielo (Tito 3:5), mientras que, pensar lo contrario, sugiere que el infierno es solo para algunas personas que hacen actos malvados, cuando realmente todos merecemos el infierno (Romanos 3:23). 

El pecado nos separa completamente de Dios, rompe nuestra relación con El (Isaías 59:2). Dios quiso darnos una salida al problema del pecado, y lo hizo a través de su Hijo Jesucristo. 

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” Juan 3:16. 

Jesús murió en la cruz del Calvario, pues era el único digno de pagar el precio demandado de parte del Dios tres veces santo por nuestros pecados. Pero no se quedó ahí, victorioso sobre la muerte Jesús se levantó al tercer día derrotando las consecuencias del pecado, y a la muerte misma.

Únicamente cuando Dios es quien toma el control de nuestras vidas limpiándonos de todo pecado es que podemos entrar al cielo. Jesús dijo “nadie viene al Padre si no es por mí” Juan 14:6. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12. 

Dios nos ofrece el perdón gratuito de nuestros pecados debido al sacrificio perfecto de Cristo en la cruz del calvario en nuestro lugar. Debes aceptarle como tu único y suficiente Salvador si deseas poder entrar el cielo una vez partas de este mundo. 

Para recibir este perdón lo primero que debemos hacer es reconocer nuestros pecados, que somos pecadores inmerecedores del cielo y de la gracia de Dios. Dice 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 

Dios nos ofrece a todos el maravilloso regalo del perdón, la salvación y la vida eterna. No se puede ganar, no hay nada que podamos hacer para merecerlo, depende únicamente de Cristo y de su glorioso sacrificio en la cruz en nuestro lugar. 

Dios desea que podamos ir al cielo. 

Aunque el cielo no es por defecto nuestro destino final, no significa que Dios no nos quiera tener allí. Al contrario, Él está esperando con brazos abiertos que podamos venir a Él. De otra manera, no hubiera enviado a Jesucristo a morir en primer lugar. 

En Juan 6:38 nos dice “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Dios desea perdonarnos de nuestros pecados, aceptando a Jesús como único y suficiente Salvador, y así poder morar eternamente con El.  

Hay un camino para que podamos entrar al cielo, y es a través de Jesucristo. Reconociendo que es el único camino y confesándole como Señor de nuestras vidas podremos tener libre acceso al cielo anhelado. 

 Haciendo esto podemos tener la certeza de que Dios nos sigue animando a mantenernos firmes y constantes, y espera un día tenernos en las moradas que fue a preparar para nosotros.  — beliefnet.com

Señor, ayúdame a comprenderlo y tomar los debidos pasos para garantizar mi entrada en los cielos. En tu nombre.

Guiños del Cielo: la imaginación

Todo que tenemos: nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestro cerebro, nuestra imaginación – todo existe como un regalo de Dios para que vivamos una vida completa y plena. Es verdad que el uso de la imaginación sin una fundación firme, puede ser peligrosa.

El autor cuenta sobre las aventuras de Marco Polo, al regresar a Italia, trataba de describir lo que había visto en un nuevo mundo que había encontrado: patria, jardines, tierra, plantas, etc. Utilizaba palabras comunes para tratar de explicar sus experiencias y lo que había visto. China no era imaginario, era real, y utilizando palabras de uso común pudo darles a sus conciudadanos una idea real.

Igualmente, la Biblia utiliza palabras comunes en nuestro vocabulario y experiencia para explicar lo que no podemos entender al completo. El versículo de ayer es comúnmente utilizado para que, de cierta forma, pensemos que no llegaremos a saber nada hasta el día en que estemos allí. Pero no es así, si leemos un poco más, veremos algo interesante:

«Ningún ojo ha visto,
    ningún oído ha escuchado,
ninguna mente humana ha concebido
    lo que Dios ha preparado para quienes lo aman».[c]

10 Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. 11 En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. 12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. 13 Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales

1 Corintios 2:9-11

El Señor quiere, que a través de su Espíritu conozcamos lo que para el mundo es locura. Como dice el versículo de hoy, Él quiere que nuestra mente esté buscando y entendiendo, a través de Su Espíritu, las cosas de arriba, donde está Cristo.

¿Estás preparada para imaginar?

Menciono dos grandes autores:

Mientras la razón es el órgano natural de la verdad, la imaginación es el órgano del significado.

C. S. Lews

El Cristianismo es el hombre realmente libre – está libre para tener imaginación. Esto también es nuestra herencia. Es cristiano es la persona cuya imaginación debería volar más allá de las estrellas.

Francis Schaeffer

Es importante mencionar de Francis también dejó constancia de algo muy importante: «dejemos que esta Verdad (La Palabra de Dios) dé alas a nuestra imaginación.» Allí empezamos y de allí no salimos: La Biblia.

Señor, ayúdanos a imaginar el cielo pero mantén nuestros pies firmes y fundamentados en Tu Palabra. Ayúdanos a no desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda – siempre firmes en la roca de la verdad, Tú Jesús es nuestra roca. Te alabamos en tu Santo Nombre. Amén.

Guiños del Cielo: ¿aburridos?

Uno de los autores cristianos más reconocidos del momento escribió algo y no pude contener la risa:

Casi todos los creyentes con lo que he hablado tienen una idea de que la eternidad es un culto o una misa sin fin, … nos hemos conformado con la imagen de los cánticos sin fin el los cielos, un gran himno después del otro, por siempre jamás, amén. Y nos sentimos abatidos ¿Por siempre jamás? ¿Eso es todo? ¿Estas son las buenas nuevas? Y entonces suspiramos y nos sentimos culpables de que no somos más «espirituales». Nos desalentamos y nos volvemos más al presente para encontrar lo que podamos de la vida.

John Eldredge

Creo que nos hemos inventado una idea de los cielos. Tenemos imágenes de que estamos sentados en una nube tocando algún instrumento musical y … un tanto aburridos. Y eso POR TODA LA ETERNIDAD! Uno de los objetivos principales de este mes es desmitificar esta idea y daros otras basadas en la Biblia que te harán desear estar en este lugar más que nada en la vida. Eso digo sin exagerar. Quisiera terminar con otra cita del libro, del autor pues lo pone tan bien.

No se trata de que queramos algo y os hagamos ilusiones que lo que que queremos existe. Es lo opuesto; la razón por la que lo que queremos es precisamente porque Dios ha planeado que eso exista. Como veremos, no es idea nuestra que las personas resucitadas vivan en un universo resucitado – la idea es de Dios.

Randy Alcorn

Pensemos en ello.

Señor, te pedimos que nos ayudes a entender el plan maravilloso que tú tienes para nosotras. Queremos creer, leer tu palabra y tratar de imaginar lo bonito que está delante de nosotros. Es demasiado grande para nuestra mente. Ayúdanos. En en nombre de Jesús, oramos.

Guiños del cielo: haciendo maletas

¡Cómo me gustan las vacaciones! Hay muchos que les gusta ir a lugares nuevos y vivir aventuras. No importa el tipo de persona que eres, las vacaciones se preparan así:

  1. buscas saber como es el clima
  2. qué ropas tienes que llevar
  3. qué actividades estarán disponibles
  4. y muchas otras cosas

Es interesante que los cristianos, sabiendo que estamos en esta vida de paso, no estemos pensando en nuestro destino final con más intensidad, buscando saber más de lo que nuestro Padre nos tiene preparado, por toda la eternidad.

En gran predicador ha dicho:

Sería bueno que pasáramos esta vida como un viaje hacia el cielo … al cual debería subordinar todas las otras preocupaciones de la vida. ¿Por qué deberíamos trabajar o poner nuestro corazón en ninguna otra cosa, sino en aquello que es nuestro final correcto y nuestra verdadera felicidad?

John Edwards

Señor, ayúdame a mantener la perspectiva en esta vida. Que yo pueda mantener en mente que esta vida es pasajera y que lo mejor está por venir. En nombre de Jesús. Amén.

Guiños del cielo: ¿Cómo asegurarme de que iré allí?

Este mes estaremos hablando del cielo. Permíteme contarte una historia. Dios creó el mundo y todo lo que en él ha. Creo un paraíso donde ha puesto un hombre y una mujer para gobernarlo y tener comunión con él. La mujer y el hombre han decidido dar las espaldas a Dios y desobedecerle. El pecado entró en el mundo.

El pecado abrió un gran abismo entre el hombre/mujer y Dios. La raza humana ha creado muchas maneras para cruzar este abismo como: las buenas obras, la filosofía, las religiones, la moralidad, etc. Todos estos puentes quedan cortos, solamente Jesús es el camino al cielo. Si le aceptas, tienes vida eterna, ¡es su promesa!

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Randy Alcorn en su libro dice:

Como seres humanos, tenemos una enfermedad final llamada mortalidad. El porcentaje de muerte actual es 100 por ciento. Al menos que Cristo regrese pronto, todos vamos a morir. En todo el mundo, 3 personas mueren por segundo, 180 por minuto, y casi 11.000 por hora. Si la Biblia está en lo correcto en cuanto a lo que nos sucede después de la muerte, quiere decir que todos los días más de 250.000 personas van al Cielo o al Infierno.

El Cielo, Randy Alcorn

Hay dos opciones después de la muerte: el Cielo (nuestro tema de este mes) o el Infierno. No sería completa la enseñanza sobre el Cielo si primero no hubiéramos hablado de la otra opción posible. Os dejo este video que explica de manera muy clara sobre ambos lugares, que son MUY reales. Al final os dejo una oración para que puedas asegurarte de ir al cielo, si decides arrepentirse de tu pecado y seguir a Jesús:

ORACIÓN DE ARREPENDIMIENTO Y ENTREGA AL SEÑOR:

Señor, me doy cuenta de mi pecado, me arrepiento y abro la puerta de mi vida, de mi corazón para que seas mi Señor y Salvador. Te recibo, y a la vez, recibo el regalo de vida eterna el el cielo contigo por toda la eternidad. En tu nombre, –Amén

Guiños del cielo: la eternidad en el corazón del hombre

¿Has mirado un cielo estrellado durante la noche, en las afueras de las grandes ciudades, lejos de la polución? Hay momentos en que pareces poder tocarlas. ¿Has mirado la puesta del sol en el horizonte después de un día de verano, disfrutando de la brisa del mar? Es un instante inspirador.

En estos momentos, disfrutando de los placeres sencillos de la vida, es que ponemos todo en perspectiva: algo dentro de nosotros nos dice que hay algo más allá, hay más en esta vida de lo que los ojos pueden ver.

Salomón, uno de los hombres más sabios que existió, después de tener toda la riqueza y popularidad que uno puede querer o buscar en la vida dijo:

«Nada tiene sentido—dice el Maestro—, ¡ningún sentido en absoluto!».

¿Qué obtiene la gente con trabajar tanto bajo el sol? Las generaciones van y vienen, pero la tierra nunca cambia. El sol sale y se pone, y se apresura a dar toda la vuelta para volver a salir. El viento sopla hacia el sur y luego gira hacia el norte. Da vueltas y vueltas soplando en círculos. Los ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena. Luego el agua vuelve a los ríos y sale nuevamente al mar. Todo es tan tedioso, imposible de describir. No importa cuánto veamos, nunca quedamos satisfechos. No importa cuánto oigamos, nada nos tiene contentos.

La historia no hace más que repetirse; ya todo se hizo antes. No hay nada realmente nuevo bajo el sol. 10 A veces la gente dice: «¡Esto es algo nuevo!»; pero la verdad es que no lo es, nada es completamente nuevo. 11 Ninguno de nosotros recuerda lo que sucedió en el pasado, y las generaciones futuras tampoco recordarán lo que hacemos ahora.

Eclesiastés 1:2-9

En el cotidiano de la vida, en el ir y venir, cuantas veces nos encontramos como Salomón: cuestionando el significado y duración de esta vida. ¿Esto es todo lo que hay?

Hoy queremos enfocar en este pensamiento. Esta inquietud que llevas es algo que Dios ha puesto en tu corazón: Él sembró la eternidad en el corazón del hombre.

C.S. Lewis escribió: «Si encuentro dentro de mí un deseo que ninguna experiencia en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui hecho para otro mundo.»

¡Fuimos hechos para otro mundo! De esto hablaremos este mes. ¿Qué mundo es este?

ORACIÓN:

Señor, quiero llenar este hueco de mi corazón con tu presencia y tus promesas. Ayúdame en conocer más tu palabra y los grandes planes. que tienes para mí.